Instrumental, materiales y procedimientos clínicos en odontología conservadora

Instrumental, materiales y procedimientos clínicos en odontología conservadora

La odontología conservadora es la técnica que trata las patologías de la boca evitando la extracción del diente dañado o afectado. Su objetivo es reparar las piezas afectadas por caries y otras dolencias, actuando sobre el tejido afectado sin perjudicar al resto del diente. Luego se cierra la parte afectada con un empaste o una obturación. Los tratamientos preventivos también forman parte de la odontología conservadora, de tal manera que se consigue reducir la necesidad de tratamientos dentales en un futuro a medio o largo plazo. La odontología conservadora se aplica cuando los dientes presenta caries poco profundas y cuando hay traumatismos o malformaciones. Para su práctica se necesita un instrumental odontológico muy concreto.

¿Por qué se producen las caries?

Las caries suelen producirse la presencia de bacterias que fermentan el azúcar. Por eso, cuando llevamos una dieta rica en azúcares, las bacterias trabajan a sus anchas y producen unos ácidos que disuelven los cristales del calcio que forman los tejidos duros del diente. También se producen caries si el paciente presenta una anatomía propicia, es decir, con surcos o zonas donde fácilmente se acumulan las bacterias y donde no es fácil llegar durante la higiene dental.

Las caries de previenen con un control regular de la placa bacteriana, con la disminución del consumo de azúcares y con el control de las zonas propensas a padecerlas. En estos casos, el flúor se usa como un complemento para reforzar el esmalte dental. Es capaz de sustituir al calcio en los cristales del esmalte y conseguir que sean más resistentes a los ácidos.

En la odontología conservadora la clave está en eliminar el tejido dañado en las caries y sustituirlo por un material artificial de restauración, gracias al instrumental odontológico preciso y eficaz.

¿Que instrumental odontológico y qué materiales se usan en estos casos?

El listado es tan amplio que lo mejor es presentarlo por grupos, en función de los procedimientos para los que se emplea. Básicamente se utiliza para preparar la cavidad y acondicionarla, preparar los protectores dentinopulpares, preparar y modelar la amalgama de plata, realizar el grabado ácido y colocar el composite.

En general, el instrumental odontológico se puede dividir en dos grandes grupos:

Instrumental rotatorio: turbina, contrángulo de micromotor, fresas, etc.

Instrumental manual: cucharilla, recortador, matrices, bruñidores, atacador, etc.

Pero en la odontología conservadora también se utilizan dos tipos de materiales:

Los protectores dentinopulares, que son sustancias que entran en contacto con la dentina durante el tratamiento de la caries. Se usan para construir bases, como adhesivo, para reparar tejidos, para realizar obturaciones provisionales o para cementar prótesis fijas.

Los materiales de obturación, como la amalgama de plata y la resina compuesta.

Qué procedimientos clínicos incluye la odontología conservadora?

Incluye varios y todos ellos necesitan un instrumental odontológico concreto en cada caso. Se trata por ejemplo aplicar flúor, ya sea mediante gel de cubetas o mediante barniz; sellar fisuras con retinas líquidas; y obturar la amalgama o la resina compuesta.

También se incluye la endodoncia, necesaria cuando la afección dental por caries es demasiado profunda y afecta al nervio del diente, produciendo un dolor intenso y siendo también un potente foco de infección. Este procedimiento, la endodoncia, permite la retirada, la limpieza y la desinfección del conducto por el discurre el nervio dentro del diente. Posteriormente, se sella de manera hermética para evitar que las bacterias entren de nuevo.

Lo cierto es que lo ideal es cuidarse a diario la boca, para evitar tener que recurrir a este tipo de atención clínica. Una higiene bucal correcta, evita la mayoría de las enfermedades de este tipo y el control regular de la boca por parte de un especialista evita el desarrollo de estas patologías. De hecho, en la odontología conservadora se prioriza la aplicación de técnicas de odontología preventiva y se prioriza la restauración frente a la extracción de las piezas.

Y nunca está de más, seguir algunos consejos prácticos para mantener una buena higiene bucal. Por ejemplo, cepillarse los dientes lentamente, con movimientos suaves, cortos y elípticos. Hacerlo, como mínimo, dos veces al día. Si es posible, usar cepillo eléctrico ya que es mucho más efectivo. En cualquier caso, hay que renovar el cepillo cada 3 meses. Por otro lado, se recomienda el uso del hilo dental y del colutorio con regularidad. Además, hay que acudir al dentista un mínimo de dos veces al año y realizarse un limpieza bucal anual.

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