Instrumental para la preparación y modelado de la amalgama de plata

Instrumental para la preparación y modelado de la amalgama de plata

La amalgama es un material muy utilizado en la odontología conservadora para reconstruir dientes afectados por la caries. Se construye mediante la aleación de mercurio con otros metales, como la plata, el estaño, el cobre, el zinc y otros. En el caso que nos ocupa se usa la amalgama de plata y sirve para obstruir las cavidades que resultan cuando las caries han afectado al diente. Su función es devolver a esa zona bucal la capacidad de masticar, ya que al aplicarla volvemos a dotar a la zona de la estabilidad suficiente para hacerlo. Requiere un instrumental odontológico específico para su manipulación y aplicación.

Ventajas y desventajas de la amalgama de plata en la odontología conservadora

La amalgama de plata es mucho más utilizada que otros remedios como los empastes de composite, ya que duran mucho más y son más económicas. Sin embargo, es menos discreta ya que su aspecto plateado se considera poco estético. Además, obliga a extraer una mayor cantidad de tejido dentario para su colocación.

Otro problema que presentan es que exponen al paciente y a los profesionales de la odontología al mercurio, considerado tóxico. Desde 1991, la Organización Mundial de la Salud viene confirmando que las amalgamas dentales son la principal fuente de exposición de la población al mercurio. Este metal se libera de la boca muy despacio, en forma de vapores de mercurio, que son absorbidos en los pulmones en un 80 por ciento, y a través de la saliva. De ahí pasan a la sangre.

De hecho, se consideran muy contaminantes. Como ejemplo de ello, podemos explicar que son la causa de muchas de las emisiones de mercurio a la atmósfera ya que quedan suspendidas en el aire cuando se procede a la cremación de cadáveres que llevan este tipo de material en su boca.

Además de contaminar el ambiente, generan residuos poco recomendables en la basura y los desagües de los centros de odontología. Y tanto es así que no se permite su utilización es países del norte de Europa desde el año 2008 y la Unión Europea tramita ya su prohibición en sus países miembros. No obstante, hay organismos que han ratificado de manera reiterada que la amalgama es un material seguro para la restauración dental.

La amalgama de plata como material de obturación

La amalgama de plata resulta de la mezcla de materiales en polvo y líquido. El polvo corresponde a la plata, mezclada con otros metales. Y el líquido es el mercurio. Los odontólogos suelen disponer de ella en monodosis.

Este material resulta muy adecuado en la odontología conservadora porque se trabaja muy bien con él. Por ejemplo, se contrae al principio y, una vez colocada, comienza a expandirse. Además es un material muy resistente por lo que es difícil que se fracture. Como desventaja hay que señalar que es un buen conductor del calor, por lo que a veces puede causar sensibilidad excesiva al paciente o pequeñas molestias. Al colocarla hay que vigilar que no haya humedad en exceso y condensarla mucho.

La alternativa a la amalgama de plata es la resina compuesta o el composite, formada por una resina plástica mezclada con partículas muy pequeñas de vidrio, cuarzo o sílice.

¿Qué instrumental odontológico necesitamos para preparar y colocar la amalgama de plata?

Pues son varios elementos concretos, que nos ayudarán a fraguar la amalgama y a modelarla

Es el caso del vaso Dappen, un recipiente de metal o de vidrio donde dispondremos la amalgama que acabamos de batir. Después usaremos el portaamalgamas para coger la mezcla y llevarla a la cavidad. Cuando queramos comprimir o condensar la amalgama contra la base de la cavidad, utilizaremos el atacador o condensador y la adaptaremos a su forma concreta con una herramienta llamada bruñidor que es lisa y redondeada.

Es posible que también necesitemos el conformador de surcos para realizar surcos oclusales en la amalgama y un instrumento llamado hollemback que tiene forma de almendra y sirve para tallar partes muy concretas. Si nos sobra amalgama, la recortaremos con el cloide-discoide. Una vez que han pasado 24 horas desde su colocación, con las fresas de milhojas y las copas y puntas de silicona, que normalmente presentan formas esféricas, puliremos la amalgama.

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